
Ha vuelto la serenidad a sentarse a mi lado, abrazándome y cerrándome los ojos con un dulce beso. Como la madre que mece a su hijo para que cese su llanto. Como la lluvia que beben sedientos paisajes áridos. Así me la volví a encontrar...aunque quizás al pase de las horas se despoje de esa calma...ya se la traerá de nuevo el mar...







